Factores importantes en el proceso creativo

Por to+ • 22 de Mayo, 2007

Creación realizada de forma espontánea en búsqueda de un resultado definitivo

Recientemente he tenido la ocasión de tomar parte en un taller de fotografía impartido por el fotógrafo Daniel Canogar.

El taller ha formado parte del III Encuentro de Fotografía Digital de la Macaronesia, organizado por mi amigo Manu Pérez en el centro cultural Gran Canaria Espacio Digital, en Las Palmas de Gran Canaria.

No cabe duda, que el proceso creativo para cada creador es diferente, pero a grandes rasgos me gustaría trasmitir tres o cuatro puntos clave de los que hemos hablado estos días en el taller. Sobra decir que este proceso es aplicable a cualquier aspecto de la vida que implique un proceso creativo; fotografía, diseño, animación, etc.

¡Muerte al censor!

Como bien nos decía Canogar, todos nacemos creativos. Los niños se pasan la vida jugando, inventando, imaginando y divirtiéndose con ello. Luego, con el paso de los años, empezamos a tener vergüenza, a sentir el ridículo, a ser más conscientes del qué dirán… a crearnos un censor interior.

Lo primero que hay que hacer es acabar con ese sensor. Si tenemos alguna idea un tanto extravagante para una obra creativa y lo primero que te viene a la cabeza es: ¿cómo voy a hacer esa locura?, entonces ¡adelante! Madura la idea, trabájala y verás como es probable que obtengas un buen resultado.

Hay que volver a jugar como hacíamos de niños y ser espontáneos. Dejarse llevar por los impulsos y no reprimirnos por lo que no sea políticamente correcto.

Así mismo, igual que tenemos un sensor interno que nos corta las alas, también podemos tener varios sensores externos: la familia, los amigos, la sociedad en general… No dejes que entorpezcan tu proceso creativo.

Dedícate un tiempo para reflexionar

En el ritmo de vida diario en el que estamos inmersos hay poco tiempo para pensar, o mejor, para reflexionar. Siempre estamos de un lado para otro, a la carrera, con la cabeza ocupada en todas las tareas que tenemos que hacer, en el trabajo…

Debemos ejercitar el cerebro para que recupere la creatividad que tenía cuando éramos unos niños. Debemos reservar un tiempo en nuestra rutina diaria para observar nuestro entorno y reflexionar. Canogar hablaba de sus safaris fotográficos. Él, los domingos normalmente, sale con su bicicleta sin un rumbo marcado a ver que encuentra en el camino. Lo que le parece interesante lo fotografía. No es que esas fotos sean las que luego trabajará para obtener una pieza final. Lo que hace es tomar apuntes de ideas que le llaman la atención, pero en lugar de usar una libreta, usa su cámara fotográfica.

Cada uno debemos decidir cual es nuestro mejor momento para reflexionar. No tiene que ser necesariamente un safari fotográfico. Puede ser a última hora del día delante del ordenador, o cuando sacamos de paseo al perro, o cuando vamos en el coche…

Ahora sí, es conveniente dejar de lado cualquier agente que nos pueda distraer. Si vas a dedicar un tiempo a reflexionar, no pongas la tele, no escuches la radio y deja el iPod de lado. Concéntrate y se consciente de lo que estás haciendo. Estos momentos pueden llegar a ser realmente agradables.

Organiza tus pensamientos

Una vez hayas obtenido una cantidad considerable de ideas, estúdialas a ver si encuentras alguna conexión entre ellas o con alguna otra idea anterior. Te sorprenderás al ver como las cosas van tomando forma poco a poco.

Documéntate. En esta fase en la que estás organizando tus fuentes de inspiración es importante que observes qué han hecho otros creadores para representar cosas similares a las que te están pasando por la cabeza. Para ello, una herramienta genial es internet. Aunque también puedes usar libros, visitar exposiciones o cualquier otra vía para conocer el trabajo de otros creadores.

Pasa a la acción

Una vez has imaginado un concepto potente con el que te sientas satisfecho decide la técnica y el soporte a utilizar que mejor le vaya.

Procura no hacerlo al revés; es decir, realizar una creación y luego justificarla. Puede que te funcione un par de veces, pero al final terminará notándose que estás vacío como creador.

Conclusión

Como decía al principio, no es que esta sea la metodología única a seguir por todos los creadores ya que cada uno es un mundo y lo que vale para uno no tiene por qué ser necesariamente válido para otro, pero lo que no cabe duda es que se trata éste de un proceso intelectual que fomenta mucho la creatividad.

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Comentarios

  1. 27 de Mayo, 2007

    Buen artículo y magnífica ilustración jajajaja.

    Parandome a pensar un poco, llegué a la una serie de conclusiones.

    Cuando somos niño, no realizamos planteamientos de las acciones que hacemos y se supone que somos más creativos durante esta etápa, por tanto, ¿el madurar ideas puede hacernos menos creativos?. Casi seguro que sí.

    Pero por otra parte, la idea de creatividad, depende del soporte donde estemos trabajando, hay proyectos en los que es practicamente imposible realizar sin un planteamiento teórico.

    Para concluir, creo que los planteamientos teóricos no deben maniatar al artísta y a veces el artísta debería dejarse llevar por sus actitudes sin “censor” alguno.

  2. 27 de Mayo, 2007

    El otro día viendo un programa de televisión, decian un comentario que no queda muy alejado de este artículo.

    Resulta que en Japón, no les gusta mucho la idea de improvisación, según ellos si se llega a la improvisación es porque el planteamiento inicial ha fallado.

    Ahí queda eso..

    Saludos.

  3. Daniel
    28 de Mayo, 2007

    Pues qué quieres que te diga, yo me guío más por lo que yo llamo, en honor a los videojuegos, “el medidor de potencia”. Mi creatividad necesita un nivel de potencia alto para ponerlo en práctica, a medida que pasa el tiempo mis ansias de creatividad van subiendo y ese medidor de potencia va subiendo. Llega un momento en el que el medido se llena y entonces me pongo a trabajar a saco. El problema es que la creatividad se gasta muy rápidamente y la potencia no es suficiente. Así que me veo con largas temporadas de trabajo cero, y cortos periodos de trabajo muy creativo. Es mi fórmula.

  4. 28 de Mayo, 2007

    Hola Tomás:

    Me ha gustado mucho tu artículo, y el resumen que has hecho del proceso creativo.

    Quizás he hechado en falta el tira y afloja, entrar y salir en la obra, que ocurre cuando comienzas a dialogar con la obra. Es decir, hay un momento en que te metes en la obra y realizas algo sin pensarlo mucho, y luego un segundo paso en el que te alejas para ver lo que ha ocurrido, articular verbalmente los resultados, que fue una parte muy importante también del taller. Tras este análisis, se vuelve uno a meter, y luego nuevamente se distancia uno, y así, con estos movimientos de acercamiento y distanciamiento comienza a crecer una obra rica y compleja.

    En cualquier caso, no hay una metodología concreta, cada uno tiene que encontrar su propia fórmula para trabajar e inspirarse. Yo os he ofrecido mi forma de trabajar para que elijáis y recompongáis lo que os va mejor a vosotros.

    Suerte y mucha creatividad!

    Daniel

  5. 28 de Mayo, 2007

    Creo que ayosetrujillo tiene mucha razón en lo que dice. Los seres humanos basamos nuestro conocimiento en gran medida en el aprendizaje y en otra parte en los instintos. Es normal que una cosa tan visceral como es el proceso creativo dependa de estas dos fuentes.

    Lo que dice Daniel tampoco es ninguna bobería. Es como los deportistas. Tienen un momento de condición física ideal y luego se van desinflando para volverse a poner al 100%.

    Y en cuanto al comentario de Canogar, totalmente de acuerdo. No hay nada como dejar descansar un tiempito una obra y volver a observarla con ojos renovados. A veces, algo con lo que estabas satisfecho deja de parecerte tan bueno y otra veces, cuando te has quedado atascado, encuentras la solución después de haberlo dejado reposar.

  6. 29 de Mayo, 2007

    Me encanta eso de los “safaris fotográficos”. Momentos de pura inspiración. Yo personalmente disfruto de mis paseos matinales al trabajo. Selecciono cuidadosamente algo de música y comienzo a caminar. Mis ojos al ritmo de la música parecen captar lo que a otras horas del día es imposible. Formas, colores, olores, las miradas de la gente. Todo un oasis de sensaciones e ideas a las ocho y media de la mañana. Mis trayectos en guagua también resultan super interesantes pues invitan a la observación y a la reflexión sociológica, algo que considero esencial para cualquier profesional del diseño y la comunicación. La creatividad debe ser entrenada a diario como si de un ejercicio físico se tratara. Deja que la mente fluya y disfruta, es sólo una cuestión de imaginación. ¿ Le pondrá algo mi madre al café…?


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2007 por mixtura · estudio de comunicación