Tomás Correa obtiene una vez más el premio a la mejor serie del concurso Gran Canaria Fotografia Digital

Tomás Correa, miembro del equipo de mixtura, ha sido galardonado nuevamente con el premio a la mejor serie del concurso Gran Canaria Fotografía Digital que organiza cada año el Cabildo de Gran Canaria. Aunque el fallo del jurado se ha hecho público recientemente, la edición a la que corresponde este premi es a la del año 2006.
Tomás Correa, que ya había resultado ganador en la misma categoría de este concurso en la edición de 2004 con la serie “El cubo” realizada junto a su compañero Daniel Expósito, ha participado en esta ocasión en solitario con la serie “Las partes y el todo”. La serie está compuesta por tres fotografías de retratos que representan las razas más extendidas en el mundo; la blanca, la negra y la oriental y pretende ser un llamamiento a la tolerancia y a la comprensión entre culturas.
El jurado del concurso Gran Canaria Fotografía Digital 2007 estuvo compuesto por Concepción Alarcón, Jesús Rosales Roque, Guanarteme Cruz y Manuel Pérez Rodríguez.
Este concurso está dirigido a creadores con conocimiento en captura y manipulación de imágenes y que realicen sus propuestas de libre creación en formato digital. Desde hace dos años, este premio tiene carácter internacional.
MEMORIA EXPLICATIVA
Las partes y el todo
¿Realmente las partes conforman un todo?
Aunque al ver estas imágenes se puede reconocer rostros humanos, el resultado dista mucho de ser una interpretación ortodoxa de la realidad.
De la misma forma que muchas fotografías de un mismo motivo componen una visión alterada de la realidad, solo fijarnos en ciertos detalles de las muchas culturas que existen en el mundo, no nos aporta una visión completa de sus formas de ser.
Debemos observar nuestro entorno en conjunto y aprender a ser más tolerantes con las formas de actuar del resto de las personas, sean de la raza que sean.
Descripción técnica
Las fotografías fueron tomadas en estudio para garantizar la misma ambientación en todas ellas y tener mayor control sobre la iluminación. Se buscaba obtener una luz dura que añadiese dramatismo a la escena.
Cada una de estas imágenes está compuesta por una serie de entre 70 y 80 fotografías de detalles del rostro del modelo. El modelo se mantuvo en una posición fija, mirando a un punto determinado, mientras se obtenían las fotos girando 180 grados entorno al sujeto.
Las fotografías originales fueron realizadas en formato RAW para garantizar la máxima calidad en el proceso posterior.
Debido a la gran cantidad de imágenes y a su pesado tamaño (cada imagen era de unos 46 Mb), hubo que reducir el tamaño de las mismas hasta conseguir un resultado con el cual se pudiese trabajar. Aún así, las imágenes resultantes superan los 350 Mb. Un tamaño que hace bastante complicado su tratamiento.
Una vez tratados todos los RAW y convertidos a TIFF de 16 bits, se fueron colocando manualmente uno a uno en un nuevo documento con fondo blanco. A cada capa se le asignó diferentes opacidades para dejar entrever el contenido de la capa trasera.
Al fin, por medio de capas de ajuste se aumentó el contraste de la imagen resultante para crear un efecto más interesante.